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La Coctelera

Categoría: Cristina Lasvignes

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Boda de Cristina Lasvignes

La periodista Cristina Lasvignes contrae matrimonio civil con su novio, José Manuel García

Sorprendió a sus invitados con dos espectaculares diseños de Rosa Clará

 

La televisiva Cristina Lasvignes ha dejado durante un tiempo el programa que presenta, 'Tal cual lo contamos', por dos felices causas. La presentadora está disfrutando de sus vacaciones de verano, que van a coincidir con su luna de miel ya que ayer daba el 'sí, quiero' a su novio, José Manuel García. La pareja contrajo matrimonio civil en la finca In Zalacaín de la madrileña localidad de Pozuelo de Alarcón.

El vestido que llevaba Cristina era de la diseñadora Rosa Clará, realizado en voile de seda natural, de talle ablusonado y escote redondo de encaje drapeado y manga caída. La falda era recta con godets e incrustaciones de encaje chantilly. Además, la novia lució un elegante velo de seda natural de cuatro metros de largo y unos zapatos Rosa Clará de doble plataforma. Pero éste no fue el único modelo con el que sorprendió a sus invitados. La periodista se cambió de traje para el banquete nupcial y optó por un vestido de gran caída, realizado en punto seda natural con escote en 'V' de talle imperio.

Cristina Lasvignes hace poco tiempo que dio el salto a la pequeña pantalla pues la mayor parte de su carrera profesional la ha desarrollado en la radio. Su nombre se hizo conocido gracias a los oyentes del programa de la SER 'Hablar por hablar', del que fue redactora y posteriormente directora. Sin embargo, su llegada a Antena 3 hizo demasiado difícil compatibilizar radio y televisión por lo que abandonó las ondas. No obstante, antes de desembarcar en el programa que la ha hecho tan popular participó en espacios como '¡Qué idea!', en Localia, 'Un equipo' y 'Visto y oído' de Cuatro.

Fuente original

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Todavia me he acostumbrado dormir noche entrevista

"Todavía no me he acostumbrado a dormir de noche"
Entrevista para FórmulaTV.com
(Miércoles, 20 de Mayo de 2009)

La presentadora de "Tal cual lo contamos" vuelve a hablarnos de su programa y de la evolución de los participantes de "Cuestión de peso".

Le encanta la comida mexicana, pero no puede comer picante. Cristina Lasvignes, la presentadora de 'Tal cual lo contamos', nos cuenta en esta entrevista de A3 cuáles son sus gustos culinarios y sus platos favoritos. "Me da envidia ver a una persona comer una manzana a mordiscos", nos cuenta. ¿Cuál será la razón?

La presentadora reconoce que no se cuida, que "tendría que hacerlo más" debido a un problema de tiroides, por lo que a la hora de pedirle algún consejos nos dice que los verdaderos valientes son los participantes de "Cuestión de peso".

En lo que llevan de programa, ¿habéis pillado a alguno de los participantes haciendo trampas?
Todavía no les hemos pillado. Por la noche podemos aparecer en casa con las cámaras para ver que han cenado. La primera medida que se ha tomado ya es que se acabó el buffet. El primer día en el centro les dijeron sírvete y se ha visto que es muy complicado porque vieron pasta, verdura y fruta. Eligieron la primera ¡y se echaron 5 cazos!

Recuérdanos, ¿cómo son los participantes de "Cuestión de peso"?
Todos tienen un problema de sobrepeso diferente, por eso hay tres grupos, hay algunos que tienen que perder 40 ó 60 kilos y otros menos porque están en otro. Todos tienen problemas en su vida cotidiana, les afecta psicológicamente... el tema del sobrepeso es un handicap en su vida. Uno está en paro, otra que por culpa de su depresión está cogiendo peso, una chica que quiere casarse y quiere estar más guapa...

Carol, la más joven de los participantes es un claro ejemplo de lo que está pasando entre los jóvenes y niños de hoy en día. Nos contaba que el primer día que fueron a hacer la compra estaban hablando de verduras y ella no sabía lo que era un calabacín, nunca lo había visto, se pensaba que era un pepino grande. ¿Qué tipo de alimentación ha llevado hasta ahora? es como cuando a los niños le tienes que explicar de dónde viene la leche o de donde sale la carne que vemos en la carnicería.

¿Habéis a empezar por la educación?
Es un tratamiento completo, están desde las 8 de la mañana hasta las 3 de la tarde que vienen para estar en plató. Tienen pautas de alimentación, tienen un psicólogo. Porque es una parte muy importante psicológica: tienes ansiedad comes, te quedas en paro y no paras de comer, te deja tu pareja y te inflas a chocolate. Hay asistencia nutricional, con especialistas. Y luego está la parte física absolutamente necesaria. Luego cada uno en su casa, lo que necesitan es saber comer. En España hablamos de más del 40% de sobrepeso en adultos, pero es que el 18% de los niños tienen sobrepeso y el 9% son obesos. Es una pasada.

¿Hay que pasar hambre para bajar de peso o comiendo sano se puede lograr el peso ideal para estar sano?
Es muy interesante el que las personas se animen a seguirlo. No es cuestión de pasar hambre porque abandonan la dieta al segundo día. Es cuestión de comer y quedarte saciado y no sólo alimentarte de pavo y filete. Hay muchas formas de tunear el plato de una forma sana y apetecible. Porque el endocrino entiende que no pueden alimentarse de un filete de pollo y ya.

Si fallan no pasa nada, lo que no tienen que hacer es tirar la toalla. La parte física es la más complicada, están bailando como pueden y están encantados y pasándolo fenomenal. Lo hacen en grupo y me parecen una gente muy valiente. La báscula del plató, en los pilotos que hemos hecho, en las publicidades se podía subir quien quisiera y nadie lo ha hecho. Fuera de antena, entre nosotros no se ha subido nadie. Y ellos, delante de toda España lo han hecho, y eso también es un aliciente, saber que hay gente que te está viendo y que confía en ti.

¿Cómo te cuidas?
No soy buen ejemplo. Además yo tengo un problema de tiroides y tendría que cuidarme más. Llevo 3 ó 4 semanas intentando cuidarme. Soy muy vaga y hasta hace poco tenía la excusa de que dormía 3 horas.

¿Les darías algún consejo?
Me lo tendrían que dar ellos a mi. Ellos son los valientes.

¿Qué te da fuerza para conseguir tus objetivos?
Tener la suerte de estar trabajando en lo que me gusta. Al día siguiente de dejar la radio llegue a mi casa y pensé cómo podía ir a cenar y a las 11:30 irme a la radio a trabajar. Lo he hecho porque he querido, sarna con gusto.

¿Cómo se llevan tres horas en directo?
Impone mucho, lo único que como en la radio tenía un programa en la que no sabía nada de lo que iba a pasar... El directo te da un subidón.

Has cambiado la radio por la televisión, ¿te has acostumbrado ya a este medio?
Lo que me he acostumbrado ha sido el pasar de dos trabajos a uno. Todavía no me he acostumbrado a dormir de noche, ya voy mejor, me acuesto tarde, el tema de las comidas se nota mucho. Hace años que no quedaba con nadie a comer. Porque era mi desayuno, la cena porque tenía que trabajar y el desayuno menos porque estaba durmiendo.

¿Qué tal llevas el cambio de los cascos de la radio al pinganillo de la televisión?
Es una de las cosas de las que he tenido que aprender. Hay veces que me voy a casa y casi me lo llevo.

¿Ha vuelto a escuchar "Hablar por hablar"?
He escuchado una vez y lo quite, me cuesta mucho hablar de la radio. La prensa es lo que más difícil me parece y lo peor pagado, pero también lo más respetado.

¿Qué te dicen por la calle?
Son muy amables. Me dicen que si soy la de la tarde de Antena 3 y me llaman la niña de la tele. Se me hace muy raro, porque a veces no soy consciente de que me están mirando y pienso, ¿por qué me miran? ¿tengo algo en la cara? y luego caigo que me han reconocido. Es que llevo casi toda la vida en este mundo y ahora es cuando me reconocen por la calle.

¿Cual es tu comida favorita?
Toda la comida asiática me gusta bastante, como la que he disfrutado hoy en Tahidy. No puedo comer picante pero me gusta mucho la mexicana. Y española... toda básicamente.

¿Con cual no puedes?
No puedo con la fruta, todo lo ácido y la comida picante porque tengo lengua geográfica. Pero me da una envidia ver a una persona comerse una manzana a mordiscos.

¿Te gusta cocinar? ¿qué plato se te da mejor?
Me gusta cocinar, antes cocinaba más y me gusta experimentar. Lo que mejor se me da son los canelones y el pollo asado.

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La despedida de Cristina Lasvignes en "Hablar por hablar"

(21 de febrero de 2009)

Cristina Lasvignes realizó su último programa de "Hablar por hablar" con palabras de agradecimiento hacia todas las personas que la han acompañado durante su etapa radiofónica. Una despedida cargada de afectividad y emoción que todos recordaremos con mucho cariño.
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En "Tal cual lo contamos" habrá mucho movimiento.

(13 de octubre de 2008)

Antena 3 encara otro nuevo espacio para relanzar sus tardes

'Tal cual lo contamos' se estrena hoy a las cinco con Cristina Lasvignes al frente - Jesús Mariñas, Ricardo Castella y Toñi Moreno son algunos de los colaboradores.
Juani Amaya | Actualizado 13.10.2008 - 05:00

Arriba el magacín de toda la vida. El que hilvana la crónica social, la política y la economía en esta maraña que es la actualidad. Es como un grito de guerra que lanza Antena 3 desde esta tarde, con el estreno de Tal cual lo contamos. Un magacín que se encara a partir de las cinco con Amar en tiempos revueltos, en La 1, y El resumen de Gran Hermano, en Telecinco. Con un equipo nuevo que no se va a dormir en los laureles, con la periodista Cristina Lasvignes a la cabeza.

Plural es la productora que ha cogido las riendas. Nada de espacios dedicados a los reportajes. Nada de El método Gonzo ni de El método por dos. Nada de ese mismo plató. Todo nuevo. Antena 3 ha pedido un Espejo Público. Y Plural además ha mirado de reojo al pasado. "El magacín de toda la vida es la solución. Aquí lo que funciona son los contenidos, los buenos contenidos, los que marca la actualidad, y también los temas propios, todo eso va a ser clave para que la gente elija vernos", zanja Cristina dando voz al equipo. A la forma que tienen de trabajar.

Los focos están puestos en los contenidos. Cristina es la presentadora, es la primera vez que le dan un programa para ella sola, porque siempre ha sido muy espontánea, eso es lo que le han dicho, que la espontaneidad ha jugado a su favor, pero pensar en que los contenidos son los protagonistas le tranquiliza. La pone a trabajar desde las dos de la tarde hasta que Tal cual lo contamos se acabe. Por la noche, la periodista continúa con el espacio Hablar por hablar, en la SER. Esa fue su lanzadera. Aunque también ha trabajado en Localia. Ahí dice que fue donde más se soltó. Y en el espacio de Cuatro Visto y oído. Y antes, como reportera en Un equipo, también de Cuatro.

Cada uno a lo suyo. En Tal cual lo contamos habrá mucho movimiento. Ricardo Castella sacará las sonrisas al espectador. Se ha refugiado en este espacio después de El sacapuntas, un late night de la cadena de Planeta que no cuajó. Josemi enseñará buenos modales, lo suyo es el protocolo, como hace con Cristina Tárrega. Jesús Mariñas y Ángela Portero, ya se sabe, de cabeza al corazón, a la "crónica social", en palabras de Lasvignes. Fernando Rueda (subdirector de Interviú) va directo a lo más importante del día. Más especialistas de la Casa Real, de temas judiciales, económicos. Y periodistas de diferentes medios de comunicación, sobre todo de prensa escrita. Y la reportera Toñi Moreno... "ella es una de las personas que trae un tema muy interesante, que no me dejan contarlo, pero vamos es uno de los temas para mí de los más potentes con los que nos vamos a estrenar". La presentadora tiene la prudencia encima.

Ana Belén López es la apuesta fuerte de Tal cual lo contamos. Es una mujer que sufre malos tratos, de Alzira, en Alicante, y a la que un joven intentó defender de su agresor. Le harán una entrevista en exclusiva. La Casa de Alba también centrará la información. Son cosas que están preparadas para esta tarde.|Europasur
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Cristina Lasvignes habla para la revista AR

(Abril 2008)

Cristina Lasvignes y Frank Blanco son entrevistados para el reportaje "La nueva onda de Locutores" publicado en la revista de Ana Rosa Quintana (AR, nº 78, abril 2008).

Frank Blanco. ¡Anda ya! 40 Principales (de lunes a viernes, de 6.00 a 10.00 h.)
Cristina Lasvignes. Hablar por hablar. Cadena Ser (de lunes a viernes, de 1.30 a 4.00 h.)

“Lo bonito es saber que tu trabajo ayuda a los demás”

A pesar de que trabajan en la misma emisora, nunca se ven. Cuando Frank llega a la redacción a las 5.30 de la madrugada para “despertar a la gente con la mejor sonrisa”, Cristina va en un taxi rumbo a su casa tras vivir su última “gran terapia de grupo virtual”.


Son seres noctámbulos, que viven y trabajan de noche y duermen buena parte del día. “Aparte de eso, somos bastante normales”, dice Cristina, la voz, pero sobre todo los oídos de Hablar por hablar, donde, cada noche, escucha unas 20 historias. ¿Quién se lo iba a decir a ella, que estudió periodismo porque le gustaba escribir? “No hay ningún programa donde el oyente escriba tanto el guión como en éste. Todo depende de él”, afirma.

Frank, que empezó a trabajar en la radio de su pueblo con 13 años y está muy orgulloso de liderar el segundo programa más oído de la radio nacional, con 1.737.000 oyentes, aceptó encantado que le robáramos un poco de siesta para hacerles la foto: “Lo bonito de la radio es saber que lo que haces ayuda a los demás. Llegan muchos e-mails de gente diciendo que escuchar tu programa le ayuda a superar la pérdida de un ser querido, un desamor o a soportar mejor a su jefe, porque se levanta más animada”. Cristina asiente y sonríe. Por sus auriculares han pasado las historias más inverosímiles: “Que una persona te llame porque conocía a un fantasma y éste ha dejado de hablarle es increíble. ¡Para esa persona es la vida real! Y hay que saber escucharle”. ¿Con quién se desahoga ella? “Con mis amigos, aunque quedar con ellos es complicado con este horario”, dice sonriendo.

Les sobra frescura y espontaneidad, dos requisitos básicos para su trabajo, aunque se mueven a ritmos completamente distintos. La noche es la intimidad y la calma. Las mañanas, la adrenalina. “En ¡Anda ya!, la música y el humor nos ayudan a desdramatizar el día a día. Somos los gamberretes de la radio y eso hace que podamos hacer y decir lo que queramos. Yo he hecho información pura y dura y no es lo mío. No he nacido para contar un atentado y luego morderme la lengua”. Comparten su afición por la música y el cine. “Bueno, yo también soy un poco adicto a los programas más raros de la tele… ¡Nadie es perfecto!”, confiesa Frank con un guiño.

Texto: Mar Moreno

Fotos: Francis Tsang


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Cristina Lasvignes escribe para El País Semanal

(28 de octubre de 2007)

NO TE IMAGINABA ASÍ…


La voz nos delata y nos retrata. Dice cómo nos sentimos e incluso revela cómo nos ha ido en la vida, pero… ¿podemos ponerle rostro, color de pelo, altura, peso? Cristina Lasvignes, presentadora del programa radiofónico ‘Hablar por hablar’, indaga en los misterios que esconde la voz, su arma de trabajo.

Por Cristina Lasvignes. Fotografía de Jesús Ubera.

“No te imaginaba así”. Creo que ésta es la frase que más veces hemos oído todos los que nos dedicamos a esto de la radio. Todo el que te oye, te imagina. Te pone una cara, un color de pelo, una estatura, te calcula una edad… Unos se acercan más que otros a la realidad, pero el caso es que nos terminamos convirtiendo en algo así como el hombre de las mil caras, una por cada oyente que te ha imaginado.

¡Y hablando de caras! Aprovecho para pedirles que si conocen próximamente a algún locutor, pueden comentarle si quieren lo de “no te imaginaba…”, pero, ¡por favor!, eviten en la medida de lo posible el gesto de decepción mientras lo dicen. En serio, duele. Ya sabemos que ustedes siempre nos imaginan más jóvenes, más altos, más guapos y más delgados de lo que somos, pero, si lo piensan un poco… ¿no creen que si fuésemos así, ya estaríamos en la tele? En fin, que ya lo saben, la próxima vez: ¡disimulen!

Nunca he entendido muy bien por qué tenemos esa necesidad de ponerle rostro a las voces que oímos, pero lo cierto es que todos, y digo todos, lo hacemos, porque, no se engañen, si ustedes nos imaginan a los de este lado de la radio, nosotros también les imaginamos a ustedes. En mi caso, por ejemplo, imagino una media de veinte voces cada noche en el Hablar por hablar. Es algo recíproco. Yo normalmente cuento con ventaja, ya que ellos suelen dar datos precisos que hacen que sea más fácil dibujarles en mi mente. Aunque ellos muchas veces directamente me preguntan la edad, si tengo el pelo largo o corto, o datos por el estilo, y me quedo perpleja cuando alguien después de decirle, por ejemplo, que soy rubia me contesta: “¡Anda! Pues te imaginaba morena, siempre me ha parecido que tienes voz de morena”… ¿Voz de morena? ¿Qué ha detectado en mi voz para llegar a esa conclusión? ¿Y cómo narices es la voz de rubia? ¿También se oye si llevo gafas? ¿O si he cogido unos kilitos en verano?

Bueno, es cierto que, al igual que cada ser humano es distinto y único, nuestras voces también lo son. Cada una tiene una intensidad, un tono y, sobre todo, un timbre que nos hace únicos. Pero me parece ya algo más complicado que, a través de nuestros rasgos fonéticos, alguien te adivine las mechas.

Quizá sí haya otros aspectos de nuestra vida que queden al descubierto en cuanto emitimos un sonido. En cuanto un oyente entra en antena y dice “hola, buenas noches”, ya puedes adivinar su estado de ánimo. Y mientras continúa hablando intuyes cómo es esa persona. Esto, por supuesto, no es ninguna ley científica, por lo que supongo que me equivocaré en ocasiones, pero, por ponerles un ejemplo: el otro día nos llamó una chica para contarnos que había cumplido el sueño de su vida, conocer a su cantante favorito. La historia era alegre, y ella así nos lo decía, pero había algo en su voz que nos hacía sospechar que Anabel, que es como se llamaba, no era feliz del todo. Más adelante nos explicó que sufre una enfermedad del corazón que no le permite llevar una vida del todo normal. La voz de Anabel era fina, suave, temblorosa, dulce, casi susurrante. No me imagino a una chica de 16 años alocada, sin preocupaciones, que acude a los conciertos de su cantante favorito con esa voz, si no hay algo más detrás.

Hay otros casos donde el oyente que entra a hablar tiene una voz rota, rasposa; vamos, como se dice vulgarmente, una voz currada. Y antes de que empiece a relatar su historia sabes que, hable de ello o no, seguramente haya tenido una vida dura… La voz de los oyentes me suele servir de guía. Ella es la que me va indicando por dónde tengo que ir. Hay oyentes que, a lo mejor, sólo han llamado para un consejo a otra persona, pero puede que mientras lo hacen nombren a alguien o algo que haga que su voz cambie. Una señal clara de por dónde debo llevar la conversación.

En definitiva, la voz nos delata. A mí también me descubre cada noche. Hay un grupo de oyentes que se conectan a un chat que yo puedo ir leyendo en directo. A través de esta especie de mesa redonda virtual, los oyentes opinan, preguntan, critican… Pues bien, estos chatines, que es como se bautizaron ellos mismos hace unos años, son capaces de adivinar mi estado de ánimo ya en el “bienvenidos a Hablar por hablar” que digo al empezar el programa. En serio. Si un día notan que el color de mi voz, por lo que sea, está más apagado, rápidamente alguien escribe: “Qué, Cris? ¿No tuviste un buen día?”. O todo lo contrario, si notan que mi voz esa noche es más alegre, tiene más color, también se interesan (a veces incluso con preguntas bastantes indiscretas, pero, bueno, ése es otro tema).

Es curioso lo que nos llega a condicionar una cara unida a una voz. Porque a los locutores nos imagina, pero en otros casos, como por ejemplo ocurre con los actores de doblaje, somos engañados. La voz tiene rostro, pero es falso, es el de un actor. Y es curioso, pero cuando conoces a un actor de doblaje e intentas adivinar a quién ha doblado, necesitas cerrar los ojos para poder identificar a qué rostro le has oído esa voz antes. Lo de una voz para más de una persona resulta más complicado.

La verdad es que muchas veces me he preguntado hasta qué punto nuestra voz influye en nuestra forma de vida, y qué importancia le damos a la voz de los otros.

Ayer, por ejemplo, preguntaba a algunos de mis compañeros en la radio qué harían si conocieran a una persona que fuera inteligente, simpática, bella, amable, etcétera… pero que tuviera una voz chillona, desagradable y chirriante, ¿les importaría? Todos confesaron que sí.

En cuanto a cómo influye en nuestro estilo de vida nuestra voz, la verdad es que no lo tengo nada claro. Creo que, por ejemplo, si uno es tímido, no lo es por su voz. Lo que sí creo es que ella será la chivata que ponga al descubierto esta característica.

Quizá la cosa cambia un poco cuando se trata de profesionales para los que la voz es un instrumento fundamental de trabajo: profesores, periodistas, cantantes, políticos, actores… Creo que cuando las voces son muy características determinan mucho la vida laboral de esa persona. Por ejemplo, sin desmerecer el arte interpretativo de nadie, una de las armas con las que contaba Gracita Morales para hacer reír era precisamente su voz chillona, que hacía que todo lo que dijera resultara cómico. O las voces de actores como Juan Luis Galiardo, o Rafael Álvarez, El Brujo, que hacen que vibremos de manera especial.

En el mundo de la canción pasa algo parecido. Voces como las de Leonard Cohen o Tom Waits creo que casi obligan a tomar una actitud ante la vida. Sus voces están rotas, son crápulas, bohemias, misteriosas, sensuales… y así son precisamente ellos. Canten lo que canten, sonará pausado, canalla, provocativo, te invitará a cerrar los ojos, a dejarte llevar…

Pienso que dejaría de tener ese tipo de sensaciones si fuera otro cantante quien las interpretara. Por ejemplo, este que está tan de moda, Mika. Puede que cerrara los ojos, pero seguramente lo haría mientras bailo, o salto, que en mi caso viene a ser lo mismo. De todas maneras, tengamos la voz que tengamos, todos podemos mejorarla. Como dice mi foniatra, igual que vas al gimnasio a ponerte en forma, también necesitas un entrenamiento para la voz. Tengas el timbre que tengas, puedes aprender a modularla, a jugar con ella. Esto no sólo me parece interesante para los que trabajamos con la voz, sino para todo el mundo. Creo que aprender a manejar los sonidos, la manera de hablar y de contar las cosas, puede dotar a la persona de confianza en sí misma y mayor reconocimiento e incluso respeto por parte de los demás. Puede parecer exagerado, pero no lo es. Hagan la prueba. Pueden, por ejemplo, llamar a un teléfono de consulta. Hablen bajito, con la voz temblorosa, tartamudeando, agudo. Después vuelvan a hacerlo, pero con una intensidad de la voz mayor, con seguridad, vocalizando, con un tono más grave. Les aseguro que en muchos casos el trato no será el mismo. En definitiva, creo que la voz es un arma, a veces muy mal utilizada, con la que todos contamos.

Al fin y al cabo, el primer contacto con el exterior que tenemos al nacer es una voz, la de tu madre. Como ocurre en la radio, los bebés oyen, pero no ven. A lo mejor imaginan. Y quién sabe, como pasa con los oyentes, puede que la cara de sorpresa y el llanto de los recién nacidos no sea más que su manera de decirle a su madre: “Pues la verdad, no te imaginaba así”.

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Cristina Lasvignes. Entrevista para los chatines.

(23 de octubre de 2007)

Desde Septiembre de 2006, Cristina Lasvignes es la directora de “Hablar por hablar”, emitido por la Cadena SER en horario de madrugada, pero su vinculación con el programa data de años atrás, cuando entró a formar parte como redactora del equipo dirigido por Mara Torres.

Cristina Lasvignes es algo más que la voz que escucha a las personas que llaman cada noche al 900 100 800 y las palabras que nos dedica "a todos los demás" en el chat, por eso hemos querido conocerla más de cerca y para ello ha contestado a las preguntas formuladas por los chatines. Gracias, Cris.

kLiO.- ¿Crees que “Hablar por hablar” es un vivo reflejo de la sociedad?

Cristina Lasvignes.- ¡Sin duda! Las personas que llaman son reales, anónimas, y sus problemas son el reflejo de lo que pasa en el día a día. Inmigración, paro, rupturas sentimentales, enfermedades, problemas familiares, pero, también, nacimientos, flechazos, reencuentros… Vamos, ¡como la vida misma!

kLiO.- ¿Piensas que la noche invita a desvelar secretos? ¿Te imaginas “Hablar por hablar” en otra franja horaria?

Cristina Lasvignes.- El “Hablar por hablar” no tendría razón de ser en otra franja horaria. Durante el día estamos ocupados en el trabajo, en los niños, en la casa… y es en la noche, cuando estamos solos, cuando tenemos tiempo para pensar y reflexionar sobre nosotros mismos, sobre lo que sentimos, añoramos… si el programa fuera durante el día se hablaría más de actualidad, sobre lo que pasa a nuestro alrededor y menos sobre lo que nos pasa a cada uno por dentro.

kLiO.- ¿Cómo puedes escuchar, hablar, tomar apuntes, leer y escribir en el chat durante el programa al mismo tiempo?

Cristina Lasvignes.- Jajaja, es cuestión de organización. Al principio te parece imposible, pero es como cuando aprendes a conducir y crees que va a ser imponle estar pendiente de las marchas, el freno, los retrovisores… ¡y luego te sale de una manera automática!

ALMU.- Algunas historias de las que cuentan en las llamadas pueden considerarse situaciones límite. ¿Cómo puedes deducir que son ciertas?

Cristina Lasvignes.- Nunca sabes al cien por cien que una historia es cierta, pero, y vosotros lo sabéis, hay cosas sobre las que no se miente. La muerte de un hijo, por ejemplo, ¿quién llamaría a un programa de radio para contar algo tan terrible como eso si no fuera verdad? Sean ciertas o no las historias, lo que sí está claro es que el que se toma la molestia de llamar para aconsejar o intentar ayudar a otro oyente, lo hace de corazón, y muchas veces, además, han vivido situaciones similares o incluso más increíbles, y eso sí que sabemos que es verdad.

kLiO.- ¿El tema de las llamadas influye en tu estado de ánimo?

Cristina Lasvignes.- Intentas en la medida de lo posible que no te afecte, pero hay historias que se te quedan grabadas. Creo que también influye tu estado de ánimo y tu experiencia vital. Como os pasa a vosotros, cuando alguien en el programa toca un tema, que por alguna razón a ti te toca de cerca, te afecta más.

kLiO.- En ocasiones las llamadas que llegan al programa requieren una respuesta inmediata ¿No te apetece contestar a esas llamadas de angustia? ¿Crees que tal vez tu respuesta podría ser la apropiada para resolver el problema?

Cristina Lasvignes.- La respuesta inmediata a esas llamadas las dais vosotros. Y en cuanto a mis consejos, tengo claro que siempre será mucho más interesante oír lo que los que llaman tienen que decir. Casi todo el que aconseja en el programa es porque ha vivido una experiencia similar, y eso es importante a la hora de ayudar a otra persona.

ALMU.- En el caso de que tuvieras un problema y no tuvieras vinculación alguna con el programa, ¿llamarías al “Hablar por hablar” para pedir consejo?

Cristina Lasvignes.- Me lo han preguntado muchas veces, y la verdad, no lo sé. Supongo que eso nunca se sabe hasta que estás en la situación. De hecho, muchas de las personas que llaman dicen eso de: “nunca creí que llamara a este programa…”. ¡Ah! Y al de Roberto, a “Si amanece nos vamos”, llamé una vez y ¡oye! es cierto que te pones nervioso cuando sales en antena, ¿eh?

Clamores.- ¿Qué pasa dentro de ti cuando recibes una llamada de esas que tocan el corazón como, por ejemplo, la mujer que estaba en el psiquiatrico y nunca nadie le había dicho que "estaba guapa" y allí otro persona se lo dijo?

Cristina Lasvignes.- A veces resulta realmente difícil preguntar absolutamente nada. Te quedas literalmente sin palabras. Es duro, pero ahí estáis vosotros para echarme una mano.

BORJA.- Amiga Cris, quería preguntarte: ¿Cómo aguantas con tanta entereza muchas llamadas que son "tan fuertes"? ¿Cómo consigues que la gente confíe tanto en ti? Me parece meritorio y quería felicitarte por ello.

Cristina Lasvignes.- ¡Muchas gracias! Realmente yo creo que no es en mí en quien confían, sino en el programa. Existe un gran respeto a todo el que llama, por parte del equipo, por vuestra parte, y por parte del resto de la audiencia. No se juzga, sólo se escucha, y se aconseja, algo que resulta prácticamente imposible en nuestra vida cotidiana.

En cuanto a lo de la entereza…, hay veces que cuesta mucho, pero hay que tomar aire, y seguir adelante.

BORJA.- Cris, una preguntita muy simple pero a la vez compleja: ¿Qué crees que te ha dado "Hablar por hablar" y qué crees que le has dado tú a "Hablar por hablar"?

Cristina Lasvignes.- Lo que yo le he dado, si es que le ha dado algo, la verdad, creo que lo deberíais decir vosotros. En cuanto lo que me ha aportado a mí el programa, muchísimas cosas, pero sobre todo me ha enseñado a escuchar, algo que, aunque parezca muy simple es realmente complicado.

SOY_LUNA.- ¿Qué significa para ti “Hablar por Hablar”? ¿Qué es lo mejor y lo peor de hacer este programa?

Cristina Lasvignes.- Este programa ha sido, y es, lo más importante que he hecho en mi carrera profesional. Lo peor del programa, es lo poco que duermes, y lo mejor… todo lo demás.

SOY_LUNA.- ¿En qué te ha cambiado principalmente el hacer el “Hablar por hablar”?

Cristina Lasvignes.- Realmente la vida me cambió cuando empecé en el programa como redactora, hace unos cuantos años. Pasar a dirigirlo ha sido un paso importante, no cabe duda, pero más para mi carrera profesional. Personalmente sigo igual que cuando comencé en el “Hablar”.

NENÍN.- ¿Pones alguna fecha de caducidad a tu paso por el programa?

Cristina Lasvignes.- No. Al igual que pasa cada noche en el programa que nunca sabes qué pasará al minuto siguiente, yo no sé cuando daré paso a la última llamada en este programa. Espero que quede mucho, la verdad.

NENÍN.- ¿Tienes en mente alguna novedad para el programa? (si se puede contar, claro)

Cristina Lasvignes.- En mente tenemos muchas cosas, pero ya sabes, si se cuentan se gafan.

Petróleo.- Cristina, ¿para cuando el nuevo single de "el Boss" sonando al inicio del Hablar por hablar? Te doy de margen hasta el 25-26 de noviembre que actuará en Madrid y Bilbao.

Cristina Lasvignes.- Ya sabes que al Boss se le quiere mucho en el programa, así que caerá el nuevo single uno de estos días, y seguramente alguna que otra canción mítica de él también.

Miguelillo.- Mara Torres ha realizado un papel muy importante en la historia de este programa, ¿Qué has aprendido de ella? … Y una anécdota que te venga ahora a la memoria.

Cristina Lasvignes.- He aprendido muchas cosas de ella. Suelo intentar aprender todo lo que puedo de todas las personas con las que trabajo, (también aprendo ahora de mis compañeros de programa).

Y anécdotas hay muchas... una de las mejores fue el día que fuimos al concierto de los Rolling Stones. Salimos con lo que nosotras creíamos que era tiempo de sobra. Pero no contamos con el follón que se montó fuera. Ante nuestra desesperación paramos un coche y nunca olvidaré la cara de estupefacción de los del coche, mientras Mara decía: "hola, somos de la cadena ser, y tenemos que empezar un programa en directo en diez minutos, nos podéis llevar a Gran vía 32?", por suerte los chicos eran oyentes del programa y nos acercaron muy amablemente.

kLiO.-¿Podrías hacer una breve descripción de la tarea que desarrolla en el programa cada componente del equipo?

Cristina Lasvignes.- Juanma es el técnico, el gurú musical del programa. Cada noche se curra canciones nuevas acordes con las historias que vamos oyendo.

Mis compañeros Luis, Adriana y Carla, son los encargados de atender y filtrar las llamadas cada noche y hacer la página web del programa. Además también se encargan de las secciones de música, emails y montaje semanal, y de la edición de las llamadas que vamos recopilando para nuestro archivo sonoro… Ah! Y las promos que se oyen durante el día. Curran mucho y muy bien.

kLiO.- Exceptuando “Hablar por hablar” todos los espacios de la SER son fieles al horario previsto. ¿Por qué el equipo de “El larguero” no se ajusta a la programación? ¿No piensas que es una falta de consideración y respeto hacia ti y hacia los oyentes?

Cristina Lasvignes.- Bueno creo que esa pregunta no debo ser yo quien la responda. En cualquier caso os pido disculpas por lo retrasos.

Miguelillo.- ¿Qué consejo darías a los “redactores en prácticas” que colaboran en ese papel tan importante del programa?

Cristina Lasvignes.- No doy mucho consejos, pero creo que a los que comienzan en prácticas, tanto en este programa como en cualquier otro, lo mejor que les puedes decir es que aprovechen el tiempo que estén al máximo, que no se callen nada y propongan todo lo que se les ocurra, y sobre todo que disfruten.

ALMU.- ¿Qué porcentaje de guión aportamos los chatines al programa?

Cristina Lasvignes.- Uff!! Un porcentaje muy grande. Sois la reacción más inmediata a las historias que se oyen en el programa. Hacéis preguntas ingeniosas, y, gracias a vosotros, doy, en vuestro nombre, las palabras de ánimo y de aliento que muchos oyentes necesitan. Bueno, y a veces también sois un poco puñeteros, pero bueno, quitando alguna excepción, lo hacéis con mucha gracia.

SOY_LUNA.- ¿Qué es lo que más aprecias o te gusta de los oyentes del programa? ¿Y de los chatines?

Cristina Lasvignes.- Que son anónimos, y eso les hace reales. Y de los chatines… Que sois auténticos, frescos y bastante ingeniosos. Siempre os imagino en vuestras casas, delante del ordenador, algunos en pijama, con la radio al lado, y sin parar de darle al coco ¡hasta las 4 de la madrugada!… sois personajes dignos de estudio, jajaja.

NENÍN.- ¿No te apetece, a veces, dejar a alguien haciendo el programa y meterte a chatear como una más, con nosotros... a participar de las mil y unas gamberradas y del buen rollo?

Cristina Lasvignes.- ¿Y quién os ha dicho que no me he metido en el Chat como una más…? Os recuerdo que el Chat está abierto las 24 horas del día, no sólo durante el programa…

kLiO.- Sincérate… ¿Qué impresión te causamos los chatines el primer día que saliste en antena como directora del programa?

Cristina Lasvignes.- ¿De verdad quieres que sea sincera?? Jaja, fue muy duro, pero ya os conocía desde el primer día que se pudo en marcha el chat, y sabía que al principio sería complicado, aunque no imaginé que tanto, la verdad.

Petróleo.- Recuerdo tu experiencia televisiva en ¡qué idea! de Localia, ¿te animarías a corto plazo a pasarte a la televisión como tu compañera Mara Torres? Supongo que recibirías ofertas de todo tipo.

Cristina Lasvignes.- Después de estar en Localia, he estado en Cuatro en un programa que se llamaba "Un equipo", y la verdad es que me encantaron las dos experiencias. Siempre he compaginado el trabajo en televisión con la radio, y la verdad es que mientras pueda seguir haciéndolo, lo haré así.

BORJA.- Si te dieran a elegir un programa de radio o televisión para presentar (actual o no tan actual), ¿Cuál te gustaría?

Cristina Lasvignes.- Depende de qué tipo de programa. No es cuestión de radio o televisión. En los dos medios hay proyectos muy interesantes.

SOY_LUNA: ¿Has pensado en escribir un libro con las mejores historias del programa como en su día hicieron Gemma Nierga y Mara Torres?

Cristina Lasvignes.- No. Creo que con dos libros, por ahora hay suficiente. Además, hay que llevar unas cuantas temporadas para plantearte proyectos así.

kLiO.- ¿Has publicado algún artículo, entrevista o colaboración en prensa escrita?

Cristina Lasvignes.- Acabo de escribir un artículo para El País Semanal sobre la voz, que creo que sale el domingo 28 de octubre, ya me diréis qué os parece.

BIXO.- ¿De dónde es originario tu apellido, si se puede saber?

Cristina Lasvignes.- Viene de Francia, de una región del sur de Francia. Originariamente era Lavigne, las “s” fueron cosa de los españoles.

BORJA.- Una curiosidad Cris, ¿Cuál es tu canción favorita? Esa canción que nunca te cansas de escuchar y te levanta el ánimo. (Como me digas April March me da un soponcio, jeje).

Cristina Lasvignes.- April March! Jajaja. Es broma. No tengo una favorita, tengo muchas. “Wish you were here” de Pink Floyd, “One” de U2, “The fishserman’s blues” de Waterboys, “Aunque tú no lo sepas” de Los secretos, “Insurrección” de El último de la fila… bueno lo dejo porque si no, no termino.

SOY_LUNA.- ¿Cómo llevas trabajar de madrugada?

Cristina Lasvignes.- Es complicado, como decía antes, no se descansa bien. Pero también tiene su parte de encanto. La radio de noche es especial, muy distinta a la radio que se hace de día. La relación con los compañeros también es distinta.

kLiO.- ¿Duermes bien?

Cristina Lasvignes.- No, muy mal. Durante el día no se descansa igual, pero en fin, gajes del oficio.

kLiO.- ¿De pequeña soñabas con ser periodista? ¿Qué motivos te hicieron elegir tu profesión?

Cristina Lasvignes.- De pequeña quería ser veterinaria, o cualquier cosa que estuviera relacionada con los animales. Pero cuando crecí, me di cuenta de que lo mío era la comunicación… y no con los animales precisamente.

kLiO.- Pregunta personal para tus admiradores: ¿tienes pareja o estás comprometida sentimentalmente?

Cristina Lasvignes.- A ver a ver, respuesta diplomática: Estoy comprometida con todos vosotros hasta que la muerte, bueno, mejor dicho, hasta que la SER nos separe.

BORJA.- Cristina, si te apareciese de pronto el Genio de la Lámpara Maravillosa ¿qué 3 cosas le pedirías?

Cristina Lasvignes.- Me da mucho miedo pensar en eso de los deseos. Supongo que salud para todos los que me rodean, y… no sé, como decía Mara, “cuidado con lo que pides, porque se te puede cumplir”.

kLiO.- Y si nos cuentas algunas de esas cosas que prefieres? (Un color, un personaje, un país, una afición, una manía…)

Cristina Lasvignes:

Color: negro.
Personaje: ¿histórico? Martin Luther King, ¿que pasará a la historia? Iñaki Gabilondo.
Un país: primero España, segundo Irlanda.
Afición: la música, las motos y los deportes acuáticos.
Manía: compruebo siempre si he cerrado el coche, ¿es muy raro?
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Cristina Lasvignes, la reina de las madrugadas

(Julio 2007)

Cristina Lasvignes, la reina de las madrugadas de la radio con su programa "Hablar por hablar"

LA JOVEN CATALANA, QUE HA ASUMIDO LA DIRECCIÓN DEL PROGRAMA DECANO DE LA RADIODIFUSIÓN ESPAÑOLA, HABLA EN EXCLUSIVA DE LA MAGIA DE LAS MADRUGADAS.
Hablar por Hablar es el programa que hacen los oyentes en la Cadena SER desde hace más de diez años, un programa que se ha convertido en un clásico de las madrugadas radiofónicas con el share más alto de la radio española, concentrando alrededor del 65 por ciento de la audiencia nocturna.

Cristina Lasvignes afronta este reto con la ilusión de llevar el timón del barco del que durante mucho tiempo formó parte; un programa con una trayectoria de éxito y líder de audiencia en las madrugadas radiofónicas con 614.000 oyentes diarios según el último EGM.

¿Cómo sabes si una historia es verdad o es mentira?

No lo puedo saber, nadie lo puede saber. Dentro del periodismo, digamos que este es el peor periodismo en ese sentido, porque no podemos corroborar nada de lo que nos cuentan. Pero hay historias que desde un principio sabes que no pueden ser mentira.

¿Por ejemplo?

Una noche nos llama un señor, Luisma, y nos cuenta la siguiente historia: Señorita, yo llamo porque un amigo me ha hecho una faena. Yo me quedé viudo hace unos años, y uno tiene sus necesidades, así que iba de prostitutas en el pueblo. Pero es que las prostitutas desde hace dos años no me quieren ni pagando. Yo le decía: Pero Luisma, ¿usted paga lo mismo que los demás?. Contestaba: Sí, sí, señorita, pero me dicen que ya estoy viejo y que no me quieren. El caso es que hace dos años decidí comprarme una muñeca hinchable, y oiga, señorita, ¿se puede creer que me estoy enamorando de ella? Se llama Petra, le pongo pelucas, le compro ropa interior diciendo que es para mis nietas y luego se la regalo a ella. La faena del oyente, por lo que se ve, es que él se lo había contado a un amigo, y ese amigo a todo el pueblo. Y ahora era el hazmereír de allí. Hay un momento en el que le pregunto: Luisma, ¿cuánto tiempo lleva con Petra, con su muñeca?. Y empieza: Ay señorita -y él mismo ya se empieza a reír- con la última un poco menos. Es que con la primera, un día que estaba viendo la tele con ella se me escurrió, se quemó con el brasero y explotó, ¡pero no se imagina qué explosión!. Él mismo comenzó a partirse de risa, incluso fue la primera vez que a mí me ha dado un ataque se risa de no poder seguir.

¿Cómo sabes que eso no es mentira?

Por la palabra brasero. ¿A quién se le puede ocurrir esa historia? A nadie, ¡ni a Almodóvar!

En este caso el oyente se empezó a reír, pero y si no lo hace y tú no puedes evitar la risa, ¿cómo reaccionas?

Para eso hay que tener mucho respeto, así que en esos casos lo que se hace es cortar la antena. Por supuesto, si él me lo estuviera contando serio, en la vida me reiría. La verdad es que en eso sí que se tiene mucha empatía con el oyente. Igual que en algún momento se te puede saltar una lágrima.

¿Has llorado en antena?

Sí, además me ha sorprendido. En este programa tienes que tomar distancia con las historias, porque si te afectan no podrías hacer cada noche el programa. Es como un oncólogo, si se implicara con cada caso de cáncer no podría seguir trabajando. Pues esto es lo mismo. A mí me ha sorprendido una cosa: he estado cuatro años como productora de este programa siendo el filtro, es decir, cogiendo las llamadas. En esos cuatro años sí que he sentido muchas historias, nos las hemos llevado a casa, aunque eso no se debería hacer. Pero en cambio en antena he tenido un par de historias que por algo me han llegado y sí que he tenido dos momentos débiles, de coger aire, respirar e intentar seguir. Con el siguiente oyente es como se me pasa.

Sobre todo porque cada llamada es una historia completamente distinta a la anterior...

Sí, no tienen nada que ver. Lo primero porque no hay llamadas preparadas. Las que no entran en una noche no se guardan para el día siguiente. Es decir, cuando empiezo un programa no tengo ni idea de lo que va a haber, cada uno habla de lo que quiere, puedes pasar de la historia de una mujer maltaratada, una historia de verdad increíble, y el siguiente oyente que entra dice que depués de lo que ha contado esa mujer lo suyo es una tontería. Ellos mismos se sienten cortados. Pero todas las llamadas tiene su sentido y su porqué.

¿Qué preparación tiene un programa de este tipo donde nunca se sabe lo que va a pasar?

Venimos tres horas antes, porque este programa tiene mucho trabajo de campo. Nosotros tenemos un archivo sonoro, vamos guardando llamadas, mis compañeros sacan cortes de algunas de ellas, las guardan, ponen la fecha, ponen el tema... Porque todo eso en un futuro puede valer para hacer especiales. Además, cada día empiezo con cortes de llamadas de la noche anterior. La canción que se pone la suelo elegir yo. Al final hemos rescatado esa vieja fórmula de las dedicatorias en la radio, que es lo más antiguo que hay. Al final de la semana hacemos un montaje con una selección algunas de las llamadas. Pero este programa es directo puro y duro.

¿Hay algo que te haya llamado la atención trabajando en Hablar por hablar ?

Los suspiros de los oyentes. Hay muchos que después de contarte su historia, suspiran. Es una gran descarga la que hacen, porque te están desvelando algo que no han contado nunca en su vida, y de repente lo están relatando ante seiscientas mil personas, pero les da igual.

¿Cómo es posible que te acuerdes de los nombres y de las historias de los oyentes que vuelven a llamar al programa?

Nosotros lo que hacemos es pasar los datos a ordenador, porque uno no puede tener una base de datos tan grande en la memoria. Pero yo no tengo en el estudio el archivo de cuatro años de programa, yo tengo el archivo de la semana. Si no me acuerdo, yo soy muy sincera y lo digo. Pero te pongo un ejemplo: un señor nos llamó hace tres años y nos contó que tenía una hija que se llamaba Cristina, que se cayó patinando, entró en coma y al cabo de los dos meses nos volvió a llamar para decir que Cristina había muerto. Por eso cuando me preguntan que cómo me acuerdo, mi respuesta es: Pero, ¿cómo no me voy a acordar?

¿Qué es lo mejor y lo peor de trabajar por la noche?

Lo mejor es que te quitas atascos y agobios. La relación con los compañeros es muy distinta a la que se tiene de día, somos menos y es más personal, te conoces más. En cuanto al programa, yo creo que sería imposible hacerlo de día. Lo primero porque cuando nos llaman a esas horas están solos, el resto del mundo duerme. Es cuando se sientan y paran de trabajar, de moverse... Es un momento para pensar, para encontrarse con uno mismo. Luisma nunca nos llamaría a las tres de la tarde.

Cristina, ¿tú llamarías a Hablar por hablar si fueses oyente?

(Se queda pensativa) Pues no tengo ni idea, creo que nunca me atrevería a llamar hasta que de repente algo me impulsara a marcar el número. Lo que sí que he hecho es llamar a Si amanece nos vamos.

¿Cómo fue la experiencia?

En Si amanece nos vamos hicieron una pregunta sobre una canción que yo había puesto en Hablar por hablar , así que decidí llamar, además entré como Cristina Lasvignes, redactora de Hablar por hablar . Me puse más nerviosa que en toda mi vida, ¡y eso que tenía experiencia! Cuando dijeron mi nombre me puse muy nerviosa. Por eso, ahora en antena cuando algún oyente me dice: ¿Te puedes creer que me he puesto nervioso?, yo les digo: Tranquilo, lo entiendo.

En la calle, ¿te reconocen por la voz?

No, es más, me hace mucha gracia que casi todo el mundo, cuando me conoce primero y luego escucha el programa me dice que no parezco yo. O al revés, cuando me escuchan y luego me ven suelen decirme que parecía más mayor. Lo cual me gusta.

¿Desde cuándo decidiste ser periodista?

Yo nunca he querido ser periodista, yo quería ser veterinaria, vivr con animales... Lo que a mí me gustaba era escribir, y ví que esta carrera era la más parecida a la de escritor. De repente, descubrí un mundo apasionante. La radio fue igual. Yo nunca escuchaba la radio, pero caí en la SER muy jovencita, en tercero de carrera y ya no la cambio por nada. La compagino con todo, pero no la cambio.

Fuente: Europa Press

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(*) Es una errata. Cristina Lasvignes es madrileña.